CAJACÚSTICA: CONTRA EL OLVIDO Y MARGINACIÓN.

EL TALENTO DE LOS OUTSIDERS AL COMBATE

En mi recorrido como músico y poeta, que comienza a mediados de los años 90, siendo un adolescente, he podido ver una cantidad enorme de músicos y escritores, tanto mujeres como hombres, con propuestas estético-políticas muy vanguardistas, rupturistas, además de otras propuestas muy sencillas, pero con un profundo sentido de lo humano, matizadas por una importante fuerza creativa. Obras y proyectos, que, a mi parecer, merecen una mayor difusión y valoración a nivel social y que perfectamente podrían ser atractivas para una audiencia mucho más amplia.

Sin embargo, muchos proyectos como esos se mantienen permanente en el territorio de lo outsiders, lo marginal y bajo el rótulo de lo emergente. Pero que más que emerger, lo que hacen es mantenerse eternamente en las sombras del resto del campo de las artes y el mainstream, perpetuamente por debajo de los medios de difusión y del campo cultural en general.

Dentro de este análisis, hay que tener en cuenta que en la lógica de lo contracultural lo que prevalece no es la aprobación de las masas o la búsqueda de aceptación de las propuestas estéticas por parte de los medios culturales y comunicación hegemónicos. De hecho, la propuesta creativa dentro de estos espacios siempre busca ser más disruptiva y cuestionadora de lo oficial o lo entendido como mainstream. No obstante, la crítica propuesta de este escrito es que, en el campo cultural de sociedades como la nuestra opera una injusticia sistémica que coarta las posibilidades de difusión, publicación, expresión y circulación a todo lo que no se adapte a las modas del momento o que no generen un provecho  comercial para los dueños de espacios y plataformas de la  industria cultural que tenemos en Chile.

Otra critica más asociada a la idiosincrasia cultural, tiene que ver que en Chile todo se arregla como se diría vulgarmente “a lo amigo”, fenómeno que es transversal a todos los campos sociales. Esto determina que las posibilidades de acceso a los medios de difusión artísticas y culturales no estén determinadas por el legado y valor estético intrínseco a ciertas obras, sino que el acceso a dichos espacios simplemente está determinado por la capacidad de los artistas de acceder a favores de amigos que puedan darle espacio en dichos medios. Esta es la lógica de compadrazgo y mafias que opera en todos los ámbitos, ya sea el estado, las fundaciones, las universidades, también el cultural, es un problema endémico de la sociedad chilena que se resiste permanentemente al cambio.

Más allá del debate de las injusticias sistémicas, quisiera resaltar un espacio contracultural que lleva por nombre “Cajacústica”, una  sala de conciertos, que emerge desde inicios del 2024 en pleno centro de Santiago, precisamente en el mítico sector de Cumming, Barrio Brasil. Dirigido por dos integrantes de una banda anarkopunk de culto, conocida como Marcel Duchamp. Mucho se alaba la figura de los músicos o escritores, pero qué sería de ellos sin los editores, productores o agentes culturales que administran los inputs a los diferentes espacios y escenas. Este espacio ha permitido que los últimos seis meses se presenten icónicas bandas de la escena subterránea, de jueves a domingo, transitan cultores de la música alternativa de los más diversos géneros, desde pop, hardcore, hasta memorables jornadas de improvisación sonora. Podría hablar de muchos nombres de bandas y artistas, no obstante, me urge rescatar el nacimiento de lugares que dan vida y tribuna a artistas que, por esta injusticia sistémica, de la cual me he venido refiriendo, carecen de acceso a medios de difusión.

A la luz de lo anterior, cabe preguntarse ¿qué hubiera sido de la escena de punk rock que nació de los barrios más nauseabundos de Nueva York entre yonkies, asesinatos y prostitución sin la presencia del icónico club CBGB? Cajacústica sin duda es un espacio que viene a suplir estas carencias escénicas. A pesar de que desde la lógica de la autogestión se niegan a cualquier financiamiento y dependencia desde el estado, ellos se constituyen como verdaderos puntos de cultura y de difusión de un capital cultural lleno de fuerza, talento y energía, que desde hace mucho tiempo viene haciendo ruido sin importar el olvido tras los medios culturales oficiales.

Como dice el gran rapero español Kase-O “la música de hoy es la peor de la historia”, en mi opinión, gran parte de la música urbana, aunque tenga sus orígenes en los márgenes, reproduce el capitalismo con toda su apología patriarcal, culto al lujo, las armas, las balas y la violencia y el exhibicionismo. Sus letras y canciones no logran trascender ni quedan en la retina simplemente porque funcionan bajo una lógica desechable. Es cierto que muchos grandes estilos de la música nacieron de los bajos fondos, como por ejemplo la cueca, el tango, el punk o el rap, sin embargo, los cultores de estos géneros hicieron de la marginalidad un relato musical grandioso. En cambio, la música urbana, con sus ritmos repetitivos y sus letras monosílabas “mételo, sácalo” es una muestra de las limitaciones culturales que enfrenta parte importante de las y los jóvenes de hoy, hijos de la pobreza y la marginalidad, que necesitan de manera urgente de referentes éticos. Dentro de estos, puedo aludir al afamado grupo Public Enemy o el rapero Tupac Shakur, quienes, viniendo desde lo más bajo de la pirámide social, lucharon por crear una conciencia desde el espacio del gueto dando génesis al género del rap conciencia.

 

Pero volviendo a Cajacústica, un espacio que nos brinda la oportunidad de escuchar a artistas que llevan muchos años en la escena que han consagrado sus vidas a las artes, así como a las nuevas generaciones que emergen, donde además se genera música cargada de creatividad estética, contenido crítico y letras con algo que decir, la que nunca será vista en el mainstream. Quizás ya es tiempo, que en un acto de justicia poética como lo diría Jodorowsky, se deje de lado tanta fanfarria y pirotecnia del mainstream y se le preste más atención a los cultores que circulan por este espacio underground.