En la presentación del libro “Poemas Contracuequeros” (Francisco Carrasco, Ediciones Dhiyo, 2024) intervinieron comentando la obra el filósofo y escritor Víctor Hayden, y la poeta Camila Caro. He aquí sus destacadas presentaciones:
Presentación del libro Poemas Contra cuequeros
Francisco Carrasco (por Camila Caro Pinilla)
La cueca, nuestro canto, se ha caracterizado por su transmisión principalmente oral a través de la historia, quizás este sea el motivo de que haya sido pobremente explorada a través del discurso literario. Sin embargo, hay algunos autores que se han entregado a la tarea de recopilar, poetizar y difundir las letras en este género. La más reconocida en esta labor es Violeta Parra, pero también han estado en esta empresa Hernán Nano Nuñez, Lucho Castillo, y más recientemente, en voces femeninas Katherine Soto y Josi Villanueva.
Desde el punto de vista poético, la cueca está compuesta por una métrica bastante inflexible y característica de tres partes: una cuarteta, que es una estrofa inicial de 4 versos octosílabos, dos seguidillas, cada una con una sucesión de 4 versos y un remate. Cuyos versos también tienen una restricción particular de rima entre sí. Finalmente, desde el punto de vista de la composición, la cueca, se agrupa en estrofas de seis versos completando en total 48 compases.
Es decir, que ponerse a escribir poemas cuequeros es trabajo de chinos o casi una epopeya de mentes inquietas y revoltosas como la de Francisco. Y es que él ya había incursionado en un primer libro con los “apuntes contra cuequeros” por tanto, este segundo libro da cuenta de un trabajo sistemático en torno a la cueca y la continuidad de un propósito.
A fin de develar este propósito podemos centrarnos en la preposición contra encabezando ambos poemarios. Ya que, si nos vamos a su significado, contra además de contrario a, significa junto a…. Francisco ha manifestado públicamente que no le gusta la cueca, o lo que se venía haciendo de cueca, pero decide someterse con entusiasmo a la severidad de su estructura con la intención hacer el poema y cambiar el relato tradicional y conservador por uno más real y contingente dotado de un análisis profundo.
La cueca se caracteriza por contar una historia breve donde se presenta una situación o problema en la cuarteta, se desarrolla en la seguidilla y se resuelve en el remate. De esta manera, las temáticas de la cueca han estado en su mayoría ligadas a entornos rurales y profundamente patriarcales propios de una narrativa tradicional/burguesa casi extinta de la sociedad chilena. Con una sublimación de personajes y escenarios propios de contextos costumbristas o de los bajos fondos de las grandes ciudades, principalmente Santiago y Valparaíso. En las últimas décadas, dentro de sus letras ha surgido también una poética romántica e idealista, sobre amor y desamor que dialoga con la representación del baile tradicional y excluyente del cortejo entre un hombre y una mujer.
La poesía, al igual que el folclor, surge de la lectura que hace el poeta de su propio contexto. Y hacer poesía hoy es construir identidad, construir territorio y muchas veces darle voz a quienes que no la tienen. Esto es lo que hace Francisco por medio de las cuecas y décimas que hoy nos convocan, las dota de sentido, realiza una radiografía descarnada y aguda de la idiosincrasia chilena, sin perder la picardía propia de la cueca,02 de octubre de 2024 SECH
expone nuestras circunstancias actuales, abarcando temáticas como la pandemia, el estallido social, la crudeza de envejecer en Chile, el narcotráfico y los privilegios de una clase política que no nos representa.
Creo que las cuecas de Francisco nos interpelan, y nos llaman como poetas o escritores a hacernos cargo de cambiar la narrativa de nuestro propio contexto, de los signos y emblemas anquilosados y estáticos que han dejado de mostrar aquello que somos. Adentrarnos y transformar el qué y el cómo nos han contado las cosas. En contra de pero también junto a ese mundo tradicional chileno que necesita reescribirse y encontrar nuevas formas y nuevas voces dispuestas a revolver un poco el gallinero.
El libro de los poemas contra cuequeros es refrescante y entretenido, está impregnado de cotidianidad e inteligente sarcasmo que a mí en lo particular me sacó muchas risas, pero también me llevó a la reflexión de cómo leemos nuestras propias circunstancias y lo que vamos construyendo como colectivo. ¿Quiénes somos los chilenos hoy día? ¿Qué debería poetizar nuestras cuecas? Son preguntas que deberíamos plantearnos más seguido y recoger el guante como lo hizo Francisco.
Quiero terminar leyendo algunos de los poemas cuequeros que me resultaron más agudos o más geniales dentro del poemario.
Narco Funeral
Quiero un funeral bien narco Para cuando yo me muera Con balazos a los cielos Las bengalas las rancheras Enchapado en oro
Mi ultimo lecho
Los cabros fumen weno Sobre mi techo
Sobre mi lecho si
Con regocijo
Dejare el manso imperio Para mis hijos
Si san pedro no me abre Mato a su padre
Gran avenida
Bajo Nylon y unos palos
En este invierno tan crudo
Vive un hombre y sus dos hijos País ciego, sordo y mudo
A su lado veloces
Autos pulentos
Con aire caliente
Lucen contentos
Lucen contentos sí
Carpa con frío
Sin dinero y con hambre
El manso lío
La pobreza invisible
Calle insensible
Los apernados
Ellos se aferrarron al poder
Al sillon que se apernaron
Y que nunca utilizaron
Para cumplir con su deber Pues solo quisieron beber
De las obvias granjerías
Que su estatus les daría
Se han servido de sus cargos Y aunque el trago ya es amargo Perpetúan su falsía

Camila Caro Pinilla. Profundamente Cronopia, alma musical y voladora, con 33 vueltas al astro mayor.
Intento poco riguroso de poeta, mamá feminista y enfermera de la Pontificia Universidad Católica, dedicada al área crítica del adulto.
Inquieta aprendiz de la palabra, escribe desde la adolescencia, comienza a compartir sus poemas recién en agosto de 2023 en Mapocho poesía SLAM, declamando en distintas lecturas desde esa fecha. Publicada en revistas Entre Paréntesis, Montaje y Hambre, entre otras. Editada en letra 5. Caótica, rebelde, eternamente soñadora, amante permanente del mar y coleccionista itinerante de atardeceres.
Víctor Hugo Hayden
Estamos ante un texto singular. La propuesta de Francisco Carrasco y sus “Poemas contra-cuequeros”, apuntan en direcciones que van más allá de los acuerdos sociales. Estos poemas diseminados al estilo gramatical de cuecas y décimas chilenas esconden entre sus líneas, abismos de sentido. No es que todo el bagaje del baile chileno comparta esta característica. Es bajo esta nueva luz que provoca el poeta que los versos cuequeros se convierten en una epifanía, ya no solo de una epistemología geográfica, sino de una vocación, de un llamado del Ser.
El Ser, ese escaso concepto que toma fuerza en la filosofía, se derrumba en este poemario como un exceso, y es así como una filosofía práctica nos habla de lo cotidiano, de lo cercano, de lo obvio, en donde las grandes preguntas se abren paso, entre aquellos que sufren la vida como Sísifo.
“Voy a formar una secta
posando de iluminado
crearé palabras raras
y haré gestos sobreactuados.”
El drama de vivir la vida de los pequeños que se retuercen en gestos sobreactuados solo se redime a través de las palabras.
Y en los “poemas cuecas” de Carrasco hay una crítica permanente al establishment, al capitalismo y al desinterés por los otros. Las palabras son punzones, vidrio molido, hilo curado.
“Nunca probó en su vida
una cazuela
tallarines con huevos
ni mortadela”
Por momentos parece que se escucha a Marx en una queja displicente en contra del latifundista rico o del empresario del capital, o simplemente al hombre miserable y pobre que debe recurrir a todos los medios en la batalla por la sobrevivencia.
“He sido cantor de micros
en la cleta flash carter
o pintor sobre los andamios
y hasta fui viejo pascuero”
“Por unos huevos podridos
y unos choclos con gusanos
me chucheé con el casero
y nos fuimos a las manos”
Queda en evidencia la precariedad del hombre simple que se ve acorralado por la existencia y la injusticia. La vida es una condena que debe ser vivida a rajatabla, y nuestro autor nos propone el humor, y la risa de sí mismo como antídotos ante la desgracia.
Buscar el sentido de nuestra existencia, a menudo, puede parecer un trabajo serio y profundo, pero el sentido del humor juega un papel fundamental en nuestra comprensión del mundo. La risa nos permite ver las contradicciones de la vida con una perspectiva más ligera, desafiando las ideas rígidas y abriendo la puerta a nuevas reflexiones. Filósofos a lo largo de la historia, desde Sócrates hasta Nietzsche, han utilizado el humor como una herramienta para cuestionar, criticar y, a veces, incluso para consolar.
Así, Francisco Carrasco, al entrelazar la filosofía con el sentido del humor, nos da un enfoque más humano y accesible para explorar las complejidades de la existencia, recordándonos que, a pesar de las serias preguntas y eventos que enfrentamos, siempre hay espacio para el desacato y la carcajada.
Estos poemas contra cuequeros son sin duda un obstáculo para la maquinaria productiva y su moral de rebaño. Lo ético es transgredido en sus páginas pues la moral es monótona e intransigente, a diferencia de esta poesía que se nos aparece como política, en cuanto nos ubica en una lucha de clases. El poder y sus reglas son cuestionados en el decir honesto del ser humano consciente de su tragedia.
A medida que uno avanza por estos textos, las costumbres se relajan junto con las reglas; el contenido se convierte en continente y apariencia, el heroísmo y el puritanismo se transforman en hedonismo apolítico y amoral. Es en la libertad del instinto, como señalaba Nietzsche, donde la mirada contemplativa florece, llevando a quien la posee más allá del bien y del mal, a un espacio donde la ley ya no tiene validez.
Los Poemas contra-cuequeros de Francisco Carrasco nos obligan a recordar una grieta existencial, que opera, en la inquietud del alma, como un deseo, sustrayéndose del continuum de la realidad que nos somete a sus vagos intereses, anhelos y permanencias.
Hay muchos caminos, muchas fórmulas, muchos seres que se vieron invadidos, infestados por ese deseo que sobrepasa la realidad, y parece dirigido a una ausencia. Algunos laceran sus cuerpos, esperando apartarse de su decadencia insoportable y sumergirse en la nada, otrosotros fueron más metódicos, y abrazaron filosofías y estilos de vida más o menos edificantes, algunos recurrieron al arte, a la música, ese antídoto contra el olvido, que nos retrotrae a un lugar anterior a los latidos del corazón de la madre. Otros como nuestro autor nos proponen la risa y el humor. Las cuecas son un simple pretexto para lograr la pequeña salvación que nos da el chiste y la ocurrencia. Tomar conciencia de nuestra provisional existencia a través de la risotada puede ser la mejor manera de sobrellevar el sufrimiento, el fracaso y el sin sentido.
“Ya sé que fracasé en todo
lo que en perra vida busqué
los sueños que un día forjé
yacen hundidos en lodo
Mis versos mi canto todo
braceando sobre un mar muerto
mi barca atada a un puerto
quedó con la proa hundida
y yo cual alma perdida
naufrago en un verso tuerto.”

Víctor Hugo Hayden es un filósofo y poeta chileno, nacido en 1968 en Santiago. Es Doctor en Filosofía Política y Moral por la Universidad de Chile y Director de la Revista de Filosofía “StultiferaNavis”, (revistastultiferanavis.cl).Ha publicado una veintena de artículos en diversas revistas y tres libros de filosofía: “Eros o la voluntad de ser” (2008), “La Teología como hermenéutica de la existencia en Heidegger”.(2010), “El deseo por lo Real”. (2019). Sus trabajos poéticos se resumen en dos poemarios editados por Mago Editores: “Poemarius Interruptus” (2021), y “Contrafricciones”. (2022).