NUEVA POLÉMICA

(Por Eduardo Robledo. Director de “Nueva Polémica”)

En estos días ha salido el primer número de la revista Literaria Cultural “Nueva Polémica”. En alguna medida, viene a suplir la gran ausencia de medios en papel de giro cultural, tan necesarios en un país en donde sus habitantes navegan en la abismal ignorancia, o en la modorra intelectual en pleno avance. Arrojando un vergonzoso resultando del diagnóstico de la compresión lectora: de que tanto niños como adultos no entienden lo que leen. Pero este antecedente público, oculta una verdad que nos descubre desde la raíz en el límite de nuestra gravedad, al palpar que los chilenos “tienen reducida su capacidad de comprensión oral”. Para extender un ilustrativo radio de acción, nos resulta sorprendente que algunos estudios han develado una menguada capacidad de comprensión de nuestro profesorado al momento de leer documentos ensayísticos u otras materias generales (o sea, no entienden lo que leen).

Por lo tanto, la urgencia de volver a reponer medios de comunicación de masas en el ala de la educación y la cultura recae directamente en el Estado, y en los Gobiernos de turno como un rol primordial -si se quiere después, hablar de desarrollo con todos los pavoneos asociados-. Ya hemos visto ante nuestros ojos la obliteración de la prensa escrita, que a la nomenclatura política criolla no le ha importado para nada, aunque de ella se ha servido desde el tiempo de la Colonia, partiendo de la “Aurora de Chile”, en adelante.

Entonces, si las responsabilidades sobre quienes deben recaer no reaccionan,  lo más probable es que eclosione de la sociedad civil (como lo ha sido siempre), en alguna impronta sustituta. Como lo encarna, por ejemplo, la revista en papel “Nueva Polémica”, que solo con el financiamiento y esfuerzo de un cuerpo colectivo, revierte en simbólica proporción la inanición cultural normalizada del país.

“Nueva Polémica” nace como una fuente comunicacional de ubicuidad literario cultural, para cubrir todo lo posible en aras de una variada difusión de contenidos en continuo movimiento. Esta revista compensará con su máximo esfuerzo la necesidad de una crítica abierta, convergente y controversial de amplia orbitalidad, descolgada del sesgo agónico de tendencias afincadas con el poder u otros agentes monopólicos de la palabra. Además de los justos posicionamientos, el desbarate de los mitos, el devele de los agentes nocivos de la literatura nacional, serán expuestos como una de las preocupaciones primordiales de la publicación.

Para la presente edición y las dos subsiguientes, se ha determinado presentar como cuerpo troncal a una generación de poetas fijados en la década de los noventa. Entre ellos, se encuentran: Silvia Rodríguez, Ariel Zúñiga, Eugenio Dávalos, Marcos López, Samuel Leal, Jesús Sepúlveda, Eduardo Robledo. Conjugados estos con la transición política, elemento histórico indispensable para obtener una perspectiva de anclaje con la evolución de su creación poética actual. Este conglomerado de poetas de Arica a Punta Arenas, “no contactados”, “no ubicados en tiempo y espacio”, vienen a quebrar la omisión, la invisibilidad colectiva de su “tiempo”, con un reposicionamiento real y coherente de sus respectivas circunstancias. Teniendo en claro que esta selección no obedece a una instalación antojadiza, como se acostumbra en las escuálidas antologías literarias que vagan en el ambiente. Solo se quiere, con justa congruencia, destacar su acervo generacional en el ágora literario chileno.

Estas apreciaciones se refrendan, se surten y justifican, con las diversas y sostenidas acciones literarias, propulsadas desde mediado de los 80s y los 90s, como la: “Agrupación de escritores jóvenes (A.E.J)”, con su respectiva revista homónima, activada por Nadia Prado y quien suscribe. Ensamblándose además las frecuentes presentaciones poéticas de cuerpos pintados, sus intervenciones en el espacio urbano, acompañados de pintores y audiovisualistas, etc., etc. Desde otro frente, afloraba también en aquellos conflictivos años el grupo de experimentación poética Lilith. Liderados por los poetas Juan Aríel Zuñiga, Marcos López Oneto, Mirka Arriagada Vladilo, entre otros. Abocados a numerosas intervenciones literarias, teatro y poesía, como la obra: “La caída de Babel”, presentada en el importante Centro Cultural “Liberarte” de Buenos Aires (febrero 1990). Posteriormente, Lilith y la Agrupación de Escritores Jóvenes, realizarían el Primer Encuentro Chileno Argentino de poetas jóvenes (mayo 1990). Que a contra recursos, se asumiría la heroica tarea de traer en un bus la nómina de cuarenta creadores de los más recónditos lugares de Argentina. A poco andar, se produciría con otros pares: el Primer Encuentro Chileno de Poetas Jóvenes (noviembre 1991), coordinado por Eugenio Dávalos Pomareda y Ricardo Rojas Behm. Esto marcaría ya las primeras referencias críticas y registros individuales de esta generación, que hoy se quiere mostrar públicamente como un cuerpo unificado que nació hace más de treinta años.

Nueva Polémica -Tan firme como roca-, retoma el título de la otrora revista “Polémica”, creada por Mahfúd Massis, Julio Tagle y Tito Stefan, donde don Pablo de Rokha fuera un regular columnista que hiciera de este medio su vocería. Para ellos, nuestro sentido homenaje, como justo reconocimiento de sus pares.

Entre las 60 páginas de Nueva Polémica, N° 1 – año 1, septiembre 2024, también comprende un segundo apartado: “Escritores al trasluz”. Título éste, del sabroso libro del olvidado escritor, investigador, y poeta Mario Ferrero, en donde las aportaciones frecuentarán: artículos, comentario crítico, crónica, entrevista, rescate de los autores olvidados, puzzlería y ajedrez para resolver.

Todos estos aportes, provenientes de destacadas plumas chilenas, comprometidas con este proyecto, donde el lector corroborará el esfuerzo de sus creadores, que abrigan la esperanza de encontrar en un próximo día a un niño leyendo en el banco de una plaza.